Unión: debilidades imprevistas

Más allá de las cuestiones tácticas y de los cambios de sistema, que se seguirán analizando, hay dos aspectos que hoy deben preocupar a Madelón para darle la necesaria vuelta de rosca al funcionamiento y retomar la senda de la solidez: 1) la falta de gol que el equipo viene trayendo por parte de los delanteros (Troyansky y Soldano no convierten desde el partido ante Talleres, hace seis fechas), y 2) el derrumbe defensivo que tuvo el equipo en los últimos dos encuentros (Godoy Cruz y Patronato le convirtieron 5 goles en dos partidos como locales).

Respecto del primer punto, no se puede hablar de falta de gol del equipo, porque Unión venía de convertir 5 goles en dos partidos seguidos como visitante (en los que cosechó la totalidad de los puntos) y porque este viernes convirtió dos. Pero dependió en todos los casos —incluido el gol de Zabala en la victoria ante Gimnasia— de conversiones que llegaron de la mano de mediocampistas y defensores. Y todo equipo precisa que la contundencia ofensiva sea un aporte considerable de aquellos que tienen más chances y obligaciones de convertir. Y ésos son los delanteros, máxime si la pretendida intención de Unión es que Franco Soldano siga convirtiendo goles para que su cotización no decaiga (de los 13 goles que marcó el equipo hasta ahora, 3 fueron de delanteros y 10, de mediocampistas o defensores).

El otro punto llama la atención, porque uno de los mejores jugadores en el rendimiento individual de todo el plantel de Unión es Yeimar Gómez Andrade. Tampoco hubo ausencias significativas como para que se puedan encontrar argumentos que no sean la falta de concentración o algo que llevó a que el equipo ofrezca ventajas que en otros partidos no se observaron, como por ejemplo, se advirtieron algunos espacios que los delanteros rivales gozaron en los últimos partidos, producto de una búsqueda del arco rival que desnudó espacios en el propio sector defensivo.