Un rosarino en la cumbre de la tercera montaña más alta del mundo

La historia y la vida de Juan Pablo Sarjanovich son apasionantes. Nació hace 43 años en Rosario y se crió en Villa Cañás, en medio de la llanura de la Pampa Húmeda. Pero en su adolescencia, cuando volvió a su ciudad natal para cursar los estudios secundarias en la Gurruchaga, un profesor le despertó su pasión por subri montañas. Así fue construyendo lo que él denominó “Proyecto 8.000”, que se trata de escalar cumbres que superen esa cantidad de metros de altura para clavar allí la bandera argentina. Hace algunos días se conviritó en el primer argentino en hacer cumbre en la tercera montaña más alta del planeta.

Juan Pablo es divorciado y no tiene hijos: “Esa es una de las razones por las que pude elegir esta vida y no la otra”, reconoció. Sobre cómo un hombre de llanura se apasionó con la montaña, respondió: “Yo empecé en Córdoba, subiendo cerritos en Santa Rosa de Calamuchita junto con mi familia”.

“En la secundaria, cuando yo estaba en la Gurruchaga de Rosario, un profesor me llevó a Alpa Corral. Y un día escalando me dije «esto es lo mio, yo quiero seguir por este camino»”, recordó Sarjanovich.

Consultado sobre lo que le genera la montaña, el santafesino contestó con emoción en su voz: “Es un estilo de vida, la montaña es mi maestra”. “Me gusta conocer lugares, conocer gente, y además conozco mucho de agricultura porque me he especializado en esa materia”, agregó.

Juan Pablo contó que trabaja en el campo en nuestra provincia: “Soy licenciado en administración; administro una granja familiar en el sur de Santa Fe. Y puedo trabajar a distancia, como estoy haciendo en este momento”.

El deportista de 43 años confesó que “se arriesga mucho la vida en este tipo de escaladas; hay un tramo en el que escalás en un sector donde caen rocas todo el tiempo”. Y contó que “el año pasado a una chica chilena una piedra le arrancó media mano”. Luego reflexionó: “Creo que he tenido un ángel aparte en muchas ocasiones”.

Sarjanovich aseguró que no le “interesa” escalar el monte Everest, considerado “el techo del mundo”. “Nunca me lo planteé porque mi objetivo es poner la bandera argentina en cumbres donde nunca estuvo”, apuntó. Y añadió: “Después de esta cumbre, lo que viene son más cumbres”.

Juan Pablo detalló que ocupa “ocho de los doce meses del año en esto”. Consultado sobre su límite en esta actividad, respondió que “son los 50 años, porque estoy invirtiendo mucho dinero y mucho tiempo; vamos a ver si llego”.

“Si Dios quiere, el jueves voy a estar pisando suelo argentino. Tenía una invitación del presidente, pero va a estar de viaje y no va a poder ser. Así que voy a ir directo a Rosario y a mi Funes querido”, concluyó.