Mauricio Macri recibirá mañana a Lifschitz y el resto de los gobernadores

Tras retomar las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI), y luego de una semana con el dólar más tranquilo, el presidente Mauricio Macri recibirá mañana en la Casa Rosada a los gobernadores para intentar avanzar en el presupuesto nacional 2019. Aunque el apoyo político de los jefes provinciales no está cerrado: mientras que el rionegrino Alberto Weretilneck dijo ayer que «faltan ajusta algunos detalles», el mandatario de San Luis, Alberto Rodríguez Saá adelantó que no avalará la iniciativa oficial.

Con la convocatoria, Macri pretende conseguir un fuerte respaldo político que le permita encarar con mayor tranquilidad la última parte del año, tras la turbulenta corrida cambiaria iniciada en abril pasado y que llevó al dólar hasta un máximo de 40 pesos. Sin embargo, ese aval no parece estar cerrado, más allá de la voluntad de aceptación demostrada por algunos mandatarios provinciales.

En la Rosada pretenden que el presupuesto ingrese el viernes a Diputados, donde podrían votarlo el 24 de octubre. El objetivo es tenerlo convertido en ley el 13 de noviembre, con la aprobación en el Senado.

El visto bueno de los mandatarios provinciales para fortalecer la institucionalidad frente al tembladeral cambiario es clave, como indicó en un reciente informe la consultora Idesa, en el que afirmó: «La prioridad es acordar con los gobernadores, no con el FMI».

Sin embargo, un sector de los gobernadores irá a la Rosada a escuchar las propuestas e informarse antes de firmar el convenio y posar para la típica foto que consagrará el respaldo a la gestión de Cambiemos.

Por su parte, a fines de la semana pasada, el gobernador de Santa Fe, Miguel Lifschitz, había puesto en duda la firma a libro cerrado del proyecto y, categórico, aseguró: «No somos responsables del déficit nacional» (ver aparte).

Fuentes vinculadas a los gobernadores que no integran el grupo de los dialoguistas aseguraron que difícilmente pueda arribarse mañana a un pacto, más allá de de las cuestiones protocolares.

Paralelamente, los jefes provinciales más afines a la gestión nacional están dispuestos a apoyar y «ayudar responsablemente».

«No vamos a firmar a libro cerrado. Queremos escuchar y opinar sobre cuestiones que impactan directamente sobre la vida del pueblo», deslizaron.