El debate por la sede del clásico rosarino llegó al Concejo

El cuerpo legislativo local se sumó al coro de voces de la arena pública que se refirieron al clásico rosarino que se dará por Copa Argentina y sobre todo a la posibilidad de jugarlo en la ciudad o al menos de la provincia.

Primero había sido la intendenta Mónica Fein, quien se comprometió a “trabajar para que se juegue en Rosario y ganarle a los violentos”; luego el gobernador Miguel Lifschitz, algo más cauteloso al decir que si la organización del torneo decide que sea en la provincia, “se asumirá el desafío”.

Ahora fue en el Concejo municipal donde se bregó porque el clásico se juegue en la provincia y con ambas parcialidades.

Impulsado en el mismo jueves, sobre tablas y tras la clasificación de Central en la alta noche de este miércoles, por el concejal Lisandro Zeno (PDP – Progresista), el expediente votado por unanimiadad por un lado declara que “vería con agrado se arbitren los medios necesarios tendientes a posibilitar la concreción del clásico rosarino, a jugarse con motivo los cuartos de final de la Copa Argentina en nuestra provincia, con la presencia de ambas hinchadas en el estadio”.

En segunda instancia, la iniciativa votada por todos los bloques resuelve, para los fines de ese objetivo, intermediar en la medida de sus posibilidades ante los clubes de nuestra ciudad, a través de sus presidentes y capitanes; nuestra municipalidad, organismos de seguridad del gobierno de la provincia.

El concejal Zeno repudió el accionar de unos pocos violentos, barrabravas que arruinaban la fiesta y, en un sentido similar a lo expresado por Fein, pidió no dejarse amedrentar por esa minoría intensa, además de por el retorno de los hinchas visitantes a las canchas.