Dominguez : «Sólo un momento de calentura»

“El equipo se está encontrando, se siente sólido, es una situación que nos gusta a todos, la de sentirnos seguros más que nada”. Así arrancó una semana cambiante por el semblante de los protagonistas. Domínguez pasó del elogio y de esa “seguridad” que mencionaba en el encuentro con la prensa del martes pasado, al exabrupto del viernes, durante el partido con Huracán.

“¡Son unos cagones!”, disparó Domínguez en un momento de calentura poco habitual e inesperada, tratándose de una persona de modales más bien serenos, controlado y respetuoso.

Zuculini salió a bancarlo. “¿Dijo que somos unos cagones?… Sí, somos unos cagones!”, señaló el hombre que Domínguez trajo y que puso en el equipo en el momento justo, para él (Zuculini) y también para el técnico, ya que su ingreso a partir del encuentro frente a Godoy Cruz fue importante para que Colón pueda mostrar una imagen un poquito más saludable de lo inexpresivo que venía siendo —salvo los partidos con San Pablo— e inclusive el mismo viernes, ya que Zuculini salió cuando el partido estaba 2 a 0 a favor de Colón y totalmente controlado.

“Nos superaron en hombría”, fue otra de las voces que también, en parte, resultó coincidente con la del DT. ¿Quién la dijo?, Matías Fritzler, momentáneo y casual capitán del equipo ante la ausencia, adentro de la cancha, de Guillermo Ortiz. Fritzler conoce y mucho a Domínguez. Posiblemente interprete que se trató de un momento de calentura. Igualmente, el término hombría podría interpretarse en la definición cabal del término, es decir, en la falta de alguna cualidad propia del hombre, como por ejemplo la valentía. ¿Faltó valentía?. Y si la respuesta es afirmativa, ¿para qué?

Pienso que a Colón le faltó inteligencia más que valentía; o si se quiere, esa tan mentada actitud. El valor lo tuvo Huracán para ir a buscar un resultado que le era esquivo y con un jugador menos. Colón, más que valentía, necesitaba inteligencia y atributos futbolísticos que no tuvo. Tener la pelota para hacerla correr, cansando a un rival que estaba en inferioridad numérica, no exige sólo valentía. Exige inteligencia para saber que era lo que debía hacerse y también condiciones técnicas para hacerlo. ¿Cuándo jugó Colón a tener la pelota?, ¿cuándo ejerció el dominio o el control de un partido haciendo posesión del balón?, muy pocas veces. Era lo adecuado. Y buscar la manera de seguir atacando aprovechando el adelantamiento del rival. Pero no fue así. Se lo llevaron “puesto”, lo “prepotearon” y le arrebataron el partido. Lo tenía en la palma de sus manos, sólo faltaba cerrarlas para quedarse con los tres puntos y se lo sacaron de un plumazo, en apenas 8 ó 9 minutos de un desconcierto y una confusión absoluta, inexplicable e imperdonable.

Insisto en lo que expresaba en la cobertura del encuentro, desde Buenos Aires: habrá que ver de qué manera se “vuelve” de esta situación. Algunos opinan que es imposible; otros creen que la relación que tiene el técnico con el plantel no impedirá que se reencauce la misma. Domínguez lleva casi dos años al frente del plantel y la mayoría de los jugadores, al menos los más referentes, tienen empatía con él.

El único aspecto positivo, es que el partido con Huracán fue el viernes, el próximo partido es el domingo y la vuelta al trabajo será este lunes. Es decir, un fin de semana completo para, ahora más que nunca, poner la “barba en remojo”.