Del Potro, entre la magia de su tenis y el terror de las lesiones

La carrera de Juan Martín Del Potro, el mejor tenista argentino de las últimas décadas, está marcada su enorme brillantez y algunas desgracias. Ambas se alternan de un tiempo a esta parte y siempre queda flotando la sensación de que el tandilense sería todavía más grande de lo que es si no hubiese tenido que estar tanto tiempo parado por cuestiones físicas.

El 2018 lo arrancó de muy buena forma, después de haberse quedado en las puertas del Masters en la temporada previa. La final en Auckland ya lo depositó definitivamente en el top ten del ranking mundial. Era enero y se esperaba un año otra vez ascendente para el tandilense, quien tuvo una rápida despedida en ronda de 32 del Abierto de Australia, pero con el atenuante de que su verdugo en sets corridos fue el checo Tomas Berdych.

Luego hilvanó una racha de victorias que está entre las mejores de su carrera, fueron 15 éxitos en fila, que le valieron el título en el ATP 500 de Acapulco y su primer Masters 1000, tras una disputadísima final con Roger Federer en Indian Wells que se decantó para el argentino por 6-4, 6-7 (8) y 7-6 (2).

Luego fue el turno de la temporada sobre polvo, la superficie menos cómoda para el estilo de juego de Delpo, de saque, derecha y pocas pelotas. Sin embargo tuvo un Roland Garros soñado, pese a que venía de sufrir un desgarro que lo obligó a retirarse en el Roma. En París, por segunda vez en su carrera, se metió semifinales. Allí lo esperaba Rafa Nadal, quien lo sacó en tres parciales.

El español volvió a ser verdugo en el siguiente torneo, nada más y nada menos que los cuartos de final de Wimbledon. Esta vez Del Potro dio mucha más batalla y cerca estuvo de sacar al por entonces número 1 del mundo.Fue caída por 7-5, 6-7 (7), 4-6, 6-4 y 6-4.

Faltaba todavía lo mejor del año, tras perder la final del ATP 250 de Los Cabos, ante Fabio Fognini, recibiría una gran noticia: Alexander Zverev tuvo una pronta eliminación en Toronto, torneo que Delpo no jugó por molestias en su muñeca, y automáticamente la Torre de Tandil trepó al tercer lugar del ranking mundial. Premio a la constancia y pedestal al que hasta él solo habían accedido cuatro tenistas argentinos en toda la historia. A saber: Guillermo Vilas -llegó a ser 2-, Gabriela Sabatini, Guillermo Coria y David Nalbandian.

Todo eso con el US Open, su torneo favorito, en el horizonte. Y ahí Delpo brilló y solo pudo ser parado por la mejor versión de Novak Djokovic, que ya estaba plenamente lanzando a recuperar el primer lugar del ranking.

Pese al golpe de quedarse en las puertas de su segundo Grand Slam, quedaba el gran objetivo del Torneo de Maestros de fin de año, pero acá vuelve otra vez el karma: un resbalón durante el partido con Borna Coric en Shanghai le provocó una rotura de la rótula de su rodilla derecha. “Es un golpe muy duro, que me deja anímicamente sin fuerzas”, describió tras el impacto que lo alejaría por varios meses de la canchas. Pero acá está de nuevo… triunfador de mil batallas, hace unos días subió un video donde se lo ve tomando otra vez una raqueta. En 2019 lo va a volver a intentar.