Algo se acomodó a partir de los cambios con Godoy Cruz

Algo se acomodó a partir de Godoy Cruz. No era un buen momento, el equipo no terminaba de definirse ni tampoco el técnico de encontrar un perfil de juego. Franco Zuculini aportó una dinámica que antes no había. La salida de Alan Ruiz —un gran jugador que no pudo encontrar su “norte” en esta vuelta al club— hizo que se juegue de otra manera. Dolió el golpe de la eliminación ante Junior. Era un rival pasable. No accesible, a no confundirse. Era pasable. En el partido de ida en Colombia, las opciones de gol fueron pocas. En la vuelta, se ganaba bien y un error permitió que la jerarquía del rival pudiera aprovechar la circunstancia para seguir en la Copa. Las dos últimas victorias por la mínima diferencia levantaron la autoestima. El equipo tuvo momentos. Con Newell’s, el primer tiempo. Con River, algunos pasajes, también en esa etapa inicial, en la que los palos le impidieron ponerse antes en ventaja.

Se recuperó firmeza, dureza, seguridad en defensa. Eso preocupaba. Los “fantasmas de Conti” ya sobrevolaban el Centenario. Para un equipo “made in Domínguez” resultaba algo esencial. No podía ser que a Colón le conviertan tantos goles y que no fuera capaz de mantener el cero. El viernes, sin Ortiz —que fue al banco—, el partido era una prueba para Olivera-Godoy. Mora, Pratto y después Borré, iban a complicarlos en algún momento. Jugaron un muy buen partido. Y solucionaron algunos problemas, como los que tenía Clemente en los primeros 20 minutos con De la Cruz, que le ganaba casi siempre.

Domínguez no es un buen declarante porque dice que quiere a un equipo “protagonista”, sobre todo en su cancha. Y Colón no juega, precisamente, como un “protagonista”. Porque eso sería desempeñar el rol principal en un acontecimiento. Y Colón no abruma a sus rivales, no los desborda por mejor juego. Y si lo hace, es de a ratos. Para pasar después a una situación de “comodidad” en la que resuelve esperar, cederle la iniciativa al rival y eso es, ni más ni menos, que regalar “protagonismo”. En síntesis, Domínguez dice lo que no hace. Quizás lo intente, pero está claro que no lo consigue.

No se reprochan los resultados desde que resolvió estos cambios. Perdió en Colombia y con Boca, es cierto; pero estos dos triunfos en serie levantaron el ánimo. Y se vio una expresión futbolística mejorada. No buena todavía. No convincente del todo. Con varias cosas para mejorar y repasar, pero por algo se puede empezar. Y no caben dudas de que los resultados ayudan.