Actrices Argentinas presentó una denuncia por acoso sexual y maltrato

El colectivo Actrices Argentinas y agrupaciones feministas presentaron una nueva denuncia por acoso sexual. Fue una conferencia de prensa en el hotel Bauen de Buenos Aires para acompañar la denuncia penal realizada por Anahí de la Fuente contra el ahora ex director del Centro Cultural San Martín, Diego Pimentel, quien presentó la renuncia al conocerse la denuncia.

Laura Azcurra inició la conferencia de prensa con la lectura de las organizaciones feministas que acompañaron la denuncia y luego continuó con la lectura de un comunicado conjunto: «Nos unimos para visibilizar de forma masiva una realidad extendida en todos los ámbitos académicos y laborales. La violencia de género y el acoso sistemático ejercido desde el abuso del poder».

A su turno, Jazmín Stuart expresó: «Acompañamos en este acto la denuncia penal de Anahí de la Fuente quién sufrió acoso y maltrato dentro del Centro Cultural San Martín por un directivo que a su vez es responsable de una cátedra dentro de la UNA. También acompañamos a todas aquellas personas que día a día sufren violencia de género en sus respectivos trabajos y universidades y que todavía no pudieron alzar su voz. Repudiamos por completo el hecho de que un sujeto que ejerce este tipo de violencia ocupe cargos jerárquicos en espacios que reúnen la cultura, la educación y el estado y estamos aquí para decir basta”.

“En un país en dónde el trabajo es cada vez más inaccesible y precarizado, no podemos des oir las voces de quiénes por la necesidad imperiosa de conservar un puesto laboral, deben soportar día tras día el acoso sexual y la vulneración de sus derechos fundamentales”, añade el comunicado de Actrices Argentinas.

«Jefes que creen ser dueños de los cuerpos de sus empleades, manoséandoles, haciendo comentarios sobre su aspecto físico, su vestimenta, insinuándose, persiguiéndoles y castigándoles al primer asomo de rechazo con gritos o trabajos fuera del horario pautado. Tratándoles de incapaces, rebajándoles por su género, haciéndoles realizar tareas no correspondiéntes y humillándoles públicamente en caso de no cumplir con sus reglas machistas y autoestablecidas. Estas personas, además, generan climas persecutorios y atropello laboral en las áreas que lideran propiciando el silencio y el temor de quienes atestiguan estos actos abusivos. Cuándo la víctima decide hablar la amenazan de manera encubierta o directa. Cuándo la víctima decide denunciar, la dejan sin trabajo como a nuestra compañera», añadió Alejandra Flechner.

Luego tomó la palabra Anabel Cherubito: «Cuándo la posibilidad de que otro empleade sea testigo y decida acompañar a la víctima, utilizan ciertos métodos de extorsión con prácticas obvias como inesperados aumentos aumentos de sueldo en un evidente intento de comprar su silencio. Si esto no afecta el trato, también son amenazados con dejarles sin empleo. Basta de encubrimiento, basta de naturalizar la violencia, basta de amiguismos que ubican a agresores en espacios de poder, y definitivamente basta de silenciar a las víctimas a través de actos intimidatorios y de amenazas. La mayoría de las veces este funcionamiento es propiciado por un modo de contratación basura avalado por el Estado, el cuál no asegura la protección de los derechos básicos de les trabajadores».